miércoles, 24 de febrero de 2016

¿No sabes dónde y cómo poner a trabajar a tu dinero? ¿Has pensado en una IIC?

Cuando estamos pensando en la forma de rentabilizar nuestros ahorros nos vemos en la difícil situación de tener que decidirnos entre toda una diversidad de títulos que el mercado pone a nuestra disposición. Para no llevarnos disgustos es necesaria la adquisición de unos conocimientos teóricos mínimos, o bien, la ayuda de un consultor experto en el tema.
Una de las múltiples formas de reducir el riesgo es no asumirlo de manera individual. Esto se puede conseguir mediante la participación en una Institución de Inversión Colectiva. Estas instituciones permiten acercar al pequeño inversor a una serie de activos a los que es muy difícil acceder de forma individual debido a su elevado coste.


Pongamos un ejemplo. ¿Quién no ha pensado alguna vez en comprar un piso en frente de la universidad en la que estudio? Podríamos alquilarlo a un grupo de estudiantes y de ese modo la hipoteca se pagaría sola y obtendremos unos ingresos extra sin mover un dedo. Además, todos nos acordamos perfectamente de que nuestro campus se llenaba todos los años de jóvenes que venían de lejos para cursar sus estudios y necesitaban un lugar en el que alojarse a buen precio y cerca de su facultad. Eso significa que nunca nos faltara demanda.

Vale más hacer la cosa más insignificante del mundo que estar media hora sin hacer nada.                                                                                                                                                                                                                                         GOETHE

Dejando de lado otros pormenores que obviamente habría que analizar, podríamos calificarlo como un buen negocio. ¿Cuál es el problema? Pues del de siempre, es decir, la financiación. O bien el banco nos negara la hipoteca, o bien nos la concederá pero no nos podemos permitir los gastos iniciales, etc.
Las IIC nos resuelven el problema de los elevados costes iniciales de acceso al mercado inmobiliario y a otros muchos como la deuda de mercados emergentes o la renta variable de pequeñas compañías. Por dar una definición formal, podemos decir que las IIC son instituciones cuya finalidad es la obtención de fondos para su posterior inversión en activos, ya sean financieros o no, estableciendo el rendimiento del inversor en función de los resultados colectivos.
Las IIC se dividen en dos grupos:
· Sociedades: Adoptan de forma de sociedad anónima para el desempeño de la actividad comercial que acabamos de describir.
·     Fondos de Inversión: Patrimonios separados que pertenecen a muchos inversores.



La diferencia entre ambos reside básicamente en la personalidad jurídica.
Por lo tanto, el patrimonio de un fondo de inversión se crea mediante las aportaciones de los ahorradores. Dicho patrimonio se divide en partes proporcionales llamadas participaciones. Quien adquiere dichas participaciones pasa a poseer una serie de derechos y beneficios. Entre otros, está el de estar informado periódicamente sobre la situación del fondo.
Como podéis ver, la existencia de los fondos nos deja prácticamente sin argumentos para no huir definitivamente de la renta fija que tan poca rentabilidad nos aporta. En los tiempos que corren, el no tener  nuestros ahorros trabajando de forma continua es una insensatez. Esa es precisamente (según muchos autores) la diferencia entre el rico y el pobre. El pobre trabaja por dinero. El rico tiene dinero que trabaja por él.
Realmente, cuando se supera cierto nivel de formación financiera se acaba creando un cierto sentido de animadversión hacia las IIC. La mayoría de inversores expertos no soportan la idea de que otra persona decida en que dirección debe ir su dinero. Esto significa que toda decisión relacionada con nuestros ahorros debe reducirse a dos opciones.
  1. O bien, estar bien formado.
  2. O bien, estar bien asesorado.

En mi opinión, ambas opciones pueden desembocar en importantes rentabilidades para el futuro.
Y vosotros, ¿Cuál elegís? Si habéis elegido la primera, os invito a dar un paseo por nuestra librería y elegir alguna de las obras que allí expongo. Os garantizo que no hay nada mejor que un buen libro cuyo autor sepa cautivar al lector sin usar aburridos términos financieros para empezar o mejorar nuestra formación financiera.

Si pensáis que en vuestra vida hay cosas más importantes en las que centrar vuestra atención y por ello habéis elegido la segunda, entonces quizás os interese echar un ojo a nuestro ranking de fondos y observar las rentabilidades obtenidas en los últimos años. Creedme cuando os digo que no os dejara indiferentes. 

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