lunes, 4 de enero de 2016

Gestión de carteras.¿Cuales son sus variables y quien me da una solución?

Cuando uno se decide a invertir una parte de su patrimonio, existen diversos conceptos en relación a la selección de inversiones. El objetivo final siempre es el de obtener una visión clara de los procesos y teorías existentes a la hora de gestionar una cartera de inversión.
Para optimizar dicha gestión, existen negocios dedicados al análisis de los conceptos rentabilidad y riesgo tanto para un activo individual como para un portafolio de activos. Mi intención en este post es que podamos comentar las razones que llevan a estas empresas del sector financiero a considerar estas dos variables en la gestión del patrimonio de sus clientes. Un ejemplo de esta clase de negocios es el del grupo PBI Gestión, cuya filosofía se centra en la herramienta principal que optimiza la gestión de activos, es decir, la diversificación.


RENTABILIDAD
La cartera que se nos recomienda adquirir en un proceso de asesoramiento siempre es estructurada con la esperanza de que su valor aumente con el tiempo y así podamos venderla a un precio superior en el futuro. Así pues, una de las consideraciones a la hora de seleccionar los activos que deben formar parte de la cartera gestionada es el dinero que vamos a poder obtener con la operación de compra-venta. Ahora bien, el valor del beneficio monetario absoluto que podamos obtener, no resume adecuadamente la bondad de una inversión. Dicho valor, debe relacionarse con el coste de la operación. Es por ello que la unidad de medida que se utiliza es la rentabilidad. La rentabilidad relaciona el beneficio con los recursos necesarios para obtener ese lucro. No tiene sentido decir que se ha obtenido un millón si no sabemos lo que hemos tenido que invertir para obtener ese millón. Las empresas de asesoramiento financiero se dedican a estimar la rentabilidad que esperamos obtener en el futuro.



RIESGO
La segunda pregunta que acecha en la mente de un inversor es con que seguridad podrá disponer de ese dinero excedente. Con estas dos variables el inversor ya es capaz de conocer todo el mapa de potenciales escenarios que se le pueden presentar. A la hora de definir el riesgo es indispensable considerara la necesidad de medirlo. Teniendo esto en cuenta, podemos definir el riesgo como el grado de incertidumbre del nivel de retornos de un activo.

El conocer y reducir en medida de lo posible dicho grado es uno de los aspectos más importantes del trabajo de una EAFI. Empresas como PBI Gestión, a la que mencionábamos al principio de la entrada, basan su estrategia de gestión de la cartera de sus clientes en optimizar la relación entre estas dos variables y logrando una adecuada selección de activos. Una metodología efectiva y dinámica en la que podemos profundizar más en este enlace, donde se describen los perfiles de cartera empleados por su equipo

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