martes, 6 de enero de 2015

Hipótesis de los mercados eficientes

Cuando ya hemos adquirido unas mínimas nociones sobre los diferentes métodos que existen para analizar las acciones, toca decidir cuál es el que más nos va. Esta situación puede traer al pequeño inversor más quebraderos de cabeza de lo que parece. Ya no solo se trata de que se puedan leer o escuchar multitud de consejos y estrategias de inversión, sino que además, todos ellos son diferentes y contradictorios entre sí. 
Existen cantidad de estudios dedicados a entender las diferencias entre una estrategia y otra. Una de mis preferidas es la Hipótesis de eficiencia de los mercados. 
Esta hipótesis defiende el hecho de que los precios de los títulos recogen toda la información existente y se adaptan rápidamente a los cambios y nuevas informaciones. La aceptación de esta afirmación hace que sea imposible obtener unos beneficios por encima de la media, ya que las cotizaciones futuras se vuelven inciertas y difíciles de predecir. 
Esta visión de los mercados que, comúnmente se conoce como Teoría del paseo aleatorio, cuenta con tres grados de eficiencia:


  • Forma débil. Afirma que el precio de una acción refleja toda la información pasada de un valor. Esto significa que usar las cotizaciones históricas para predecir la evolución del valor no tiene sentido. Por ello el análisis técnico no tendría utilidad. Las cotizaciones estarían condicionadas a la misma aleatoriedad de las noticias. 
  • Forma semifuerte. Defiende que el precio de la acción refleja toda la información pasada y también los hechos públicos que puedan afectar al valor. Esto quiere decir que los precios se adaptan rápidamente a la aparición de datos públicos, por lo que no es posible obtener una rentabilidad superior a la media, a no ser que se disponga de información privilegiada. Así pues, el análisis fundamental no tendría utilidad. 
  • Forma fuerte. Asegura que no existe ningún tipo de información, ni publica ni privada, que permita obtener rentabilidades superiores a la media. En otras palabras, esta hipótesis niega la existencia de los insiders.
Existen muchos debates con respecto a la validez de estas hipótesis. Muchos profesionales (economistas, matemáticos, etc.) tratan de rebatir esta teoría basándose en la falta de eficiencia de la información o en las diferencias que existen entre los distintos inversores en cuanto a cultura financiera o poder de inversión. 
En cualquier caso, esto no es una ciencia exacta. A la hora de decidir nuestra estrategia, mi consejo (si me lo permiten) es ser lo más disciplinado posible. Trazar un plan a largo plazo, elegir un buen asesor o una buena fuente de información financiera, y no salirse del camino por muchas promesas de éxito que nos den las estrategias contrarias. 
Con esto cerramos la primera entrada de 2015.
Feliz año y feliz negocio!

No hay comentarios:

Publicar un comentario