viernes, 23 de enero de 2015

El mercado de futuros

Cuando nos paramos a pensar en posibles inversiones que tenemos en mente, una de las primeras palabras que nos ronda la cabeza necesariamente es riesgo. En el mundo de las finanzas existen varias clases de riesgo. Riesgo de mercado, de tipos de interés, de crédito, de liquidez, etc.
Comúnmente, el número de veces que aparece esta crece exponencialmente cuando hablamos futuros. 
¿Es cierto?¿Es un suicidio financiero entrar en este mercado?
Antes de responder a esta pregunta, tratemos de entender en que consiste el mercado de futuros.
El mercado de futuros se basa en la oferta y la demanda de instrumentos derivados. Un instrumento derivado es un contrato realizado entre dos partes referenciado a otro activo denominado activo subyacente.  


Por ejemplo: un inversor se compromete a comprar cierto número de acciones de una compañía en una determinada fecha a un determinado precio. Según este contrato, la transacción deberá llevarse a cabo independientemente de la situación del mercado en la fecha de vencimiento.
Esto significa que en un contrato de futuros se pueden distinguir:
  • Fechas de vencimiento. Los futuros vencen en fechas determinadas. Cuando nos referimos a futuros sobre el Ibex 35, esta fecha suele ser el tercer viernes de cada mes. 
  • Tamaños de los contratos. Los futuros suelen estar estandarizados. Su tamaño suele ser de 100 acciones y sólo se pueden negociar múltiplos enteros de dicha cantidad. 
  • Deposito de garantía. Tanto el comprador como el vendedor deben depositar anticipadamente un porcentaje del valor total de los contratos. 
Esto significa que, si tenemos previsiones alcistas, en determinada fecha podremos comprar un activo por un valor inferior al que marque el mercado en el momento de la ejecución o vender un activo por un valor mayor al que marque el mercado en el momento de la ejecución.
No obstante, la ventaja que tienen este tipo de inversiones está en que, aunque el cumplimiento del contrato puede ser la posible entrega del activo subyacente, el inversor tiene la posibilidad de cancelar su posición antes de la fecha de vencimiento. Los contratos de futuros cotizan en un mercado organizado o "Bolsa de futuros".
Si, por ejemplo,  el inversor paga una cantidad por un contrato de futuros que le da derecho a comprar un activo dentro de tres meses y, en ese tiempo, la cotización del subyacente sube, el valor del contrato tambien subirá y podremos vender el contrato por un precio superior al de adquisición sin necesidad de comprar el activo.
En definitiva, podemos operar sobre 100 acciones de cierta compañía sin pagarlas en su totalidad.

Perfecto. Ahora, que ya entendemos un poco mejor el funcionamiento de este mercado podemos volver a la pregunta que nos atañe: ¿es arriesgado invertir en futuros? Desde luego, la primera reacción es contestar con un sí rotundo. Si al comprar unas acciones o un inmueble nuestras previsiones no son acertadas al menos conservamos nuestro activo. Siempre tenemos la opción de esperar a que la bolsa vuelva a subir mientras cobramos dividendos o disfrutar de nuestro inmueble hasta que podamos venderlo o alquilarlo. Pero con los futuros, si llega la fecha de vencimiento y no ha pasado lo que pensábamos que pasaría perderemos nuestro depósito inicial o tendremos que aceptar un precio injusto por el activo subyacente.
Entonces, ¿por qué razón debería alguien plantearse el entrar en este berenjenal? Muy sencillo. La función de los mercados de derivados es ofrecer a los inversores alternativas de cobertura de riesgos financieros.
Supongamos que el inversor decide comprar acciones de la compañía X pensando que esta va a incrementar su precio en las próximas semanas. Al mismo tiempo, el inversor puede comprar un contrato que le derecho a vender las acciones al precio al que hoy se encuentran. Si las acciones inician un ciclo bajista, el contrato aumentara su precio y con ello el inversor compensara las perdidas sufridas con sus acciones de la compañía X.
Así pues, los contratos de futuros son vistos por los expertos como un seguro que minimiza el riesgo de nuestras inversiones. Pensándolo bien, tiene su lógica. Usted asegura su casa, su coche, su salud, etc. ¿Por qué no iba a tener tambien un segura para sus inversiones?
Así pues, con el mercado de futuros no necesariamente nos estamos arriesgando, sino que más bien, nos estamos asegurando. En eso consiste el ser un buen analista, asesor o trader. No hay que adivinar lo que pasará mañana. Hay que tener una buena educación financiera y conocer mucha diversidad de productos para que así podamos ganar pase lo que pase mañana.
¿Y bien? ¿Se anima usted a proteger su inversión?¿Prefiere tal vez que sigamos hablando del tema? En cualquier caso, feliz fin de semana y feliz negocio. 

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