martes, 14 de octubre de 2014

Introducción al análisis fundamental

Una de las primeras cosas que escucha el pequeño inversor cuando empieza a navegar por el mundo bursátil son las incontables críticas y alabanzas hacia los dos principales tipos de análisis: el análisis técnico y el análisis fundamental. De hecho, si presta atención a los medios de comunicación, podrá respirar en el ambiente una especie de animadversión de los simpatizantes de un grupo hacia los del otro. Desde luego todos son profesionales y cada mensaje se emite de manera muy eufemística, pero la ojeriza existe. No se equivoque. Ninguno tiene el cien por cien de razón. Puede que unos generen más riqueza a corto plazo mientras que otros lo hagan a largo ofreciendo más seguridad, o viceversa. Pero esto no significa que un método pueda eclipsar a otro. No hay nadie que tenga el poder de predecir lo que va a pasar mañana con la renta variable. A mi, personalmente, siempre me ha gustado huir de la palabra predecir. Eso es cosa de adivinos y profesionales del Tarot. Aquí estamos hablando de inversiones. Téngalo claro! Un buen analista, inversor o asesor financiero no se dedica a predecir. De lo que se trata, es de diseñar estrategias mediante las cuales podamos salir beneficiados pase lo que pase. Dicho de forma más coloquial, ganar por aquí, lo que puedo perder por allí. No lo olvide. Si recibe una llamada de alguien que le ofrece sus recomendaciones bursátiles alegando que puede adivinar subidas y bajadas porque es buen analista, porque tiene un método nuevo infalible, o porque sencillamente es miembro honorifico del colegio de videntes y puede ver el mañana, cuelgue el teléfono inmediatamente. En este post me gustaría centrar mi atención en el análisis fundamental.
Compre una empresa, no alquile acciones. Warren Buffett


Amén! Ese es el concepto. El inversor fundamental tiene claro que la acción representa una porción de la empresa de la que va a ser dueño y por tanto esta valdrá lo que valga la empresa el día de mañana.  Este tipo de filosofía inversora tiene, como todo en la vida, sus pros y sus contras.

  • Se debe evaluar a los clientes de la empresa. 
  • También hay que analizar la competencia y perspectivas. 
  • Estamos sujetos a posibles problemas empresariales. 

Normalmente el inversor fundamental busca obtener rentabilidad de dividendos y comisiones, no de las fluctuaciones del mercado. Se buscan empresas con excelente recorrido empresarial que estén pasando un mal momento, con plena confianza en su recuperación.

Para llegar a conclusiones adecuadas a la hora de elegir a que empresa le confiamos nuestros ahorros, existe diversos ratios e indicadores. Sus fórmulas se pueden encontrar en multitud de sitios. Sin embargo, no es tan importante saber calcularlos como saber interpretarlos.


  • PER: Nos indica la proporción de precio de la acción sobre el beneficio por acción. Lo podemos entender como el número de periodos que tardaríamos en recuperar la inversión en función de los beneficios. Por ejemplo, un PER anual igual a 7, nos indica que lo normal será tardar 7 años en recuperar la inversión. 
  • RD. Nos indica la rentabilidad por dividendo de un valor. Lo tenemos perfectamente explicado en esta entrada.
  • EYG: Mide la relación entre la rentabilidad de invertir en bolsa y la de invertir en bonos. Si sale negativo significa que en ese momento la rentabilidad que nos daría la bolsa es inferior a la del bono a 10 años. 
Como estos, podemos nombrar muchos más. Sus valores se pueden encontrar en Internet y se actualizan con la suficiente frecuencia. Algunos de los ratios que no se mencionan aquí se basan en información contable. Esto tiene un pequeño defecto, y es que no se tienen en cuenta las perspectivas de futuro.

¿Y usted? ¿qué clase de inversor es? ¿Fundamental o técnico?

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